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El misterio de la conciencia a lo largo de la historia

  • Foto del escritor: Jorge Puflea
    Jorge Puflea
  • 11 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 22 sept 2025

De chamanes a neurocientíficos: un viaje por la evolución de nuestra comprensión de la mente.


Desde que el ser humano tuvo la capacidad de preguntarse “¿quién soy?”, nació la inquietud por comprender la conciencia. Para unos es el alma inmortal; para otros, un epifenómeno del cerebro; para otros más, la puerta hacia lo trascendente.


Este blog inaugura la serie explorando cómo distintas culturas y épocas han interpretado la conciencia y cómo, poco a poco, lo espiritual y lo científico han ido dialogando.


La conciencia en las tradiciones ancestrales


Egipto y Mesopotamia

• Culturas chamánicas: entendían la conciencia como un puente hacia el mundo espiritual. Mediante plantas sagradas, cantos, danzas y rituales, buscaban acceder a estados no ordinarios para sanar, predecir o conectar con fuerzas invisibles.

• Egipto y Mesopotamia: el corazón era visto como el centro de la conciencia; la mente no estaba separada del alma.

• Mesoamérica: los mayas y mexicas entendían la conciencia como parte de la energía vital (tonalli), ligada al cosmos y los ciclos naturales.


Aquí vemos cómo, desde los orígenes, la conciencia se vivía como experiencia expandida y relacional, no como algo reducido al cerebro.

Oriente: mapas profundos de la mente


Budismo

• Hinduismo: concibió la conciencia como atman (el ser interior) que, al unirse con Brahman, revela la unidad con el universo.

• Budismo: desarrolló técnicas sistemáticas (meditación vipassana, samatha) para observar la mente. Propuso que la conciencia es impermanente y maleable.

• Taoísmo: la conciencia fluye en armonía con el Tao, donde no hay separación entre sujeto y cosmos.


El aporte oriental fue ofrecer métodos prácticos para explorar estados de conciencia: posturas, respiración, mantras, contemplación.



Occidente: de la filosofía al yo pensante


Platón y Aristóteles:

• Platón y Aristóteles: definieron la conciencia en términos del alma racional y la facultad de conocer.

• Edad Media: se asoció con la relación con Dios; la conciencia moral era brújula espiritual.

• Renacimiento y Descartes: “Cogito ergo sum” colocó al pensamiento consciente en el centro de la existencia.

• Kant: la conciencia es condición de posibilidad del conocimiento; sin ella, no hay mundo representado.


Occidente construyó un lenguaje más conceptual y filosófico, pero menos experiencial que Oriente.



Siglo XX: psicología y ciencia de la mente

• William James: describió la conciencia como “corriente” en flujo continuo.

• Freud: mostró que gran parte de la mente opera de manera inconsciente.

• Fenomenología: Husserl y Merleau-Ponty destacaron la experiencia subjetiva.


Con la psicología y la filosofía contemporánea, la conciencia pasó de ser un misterio metafísico a un objeto de análisis sistemático.


Siglo XXI: la neurociencia de la conciencia


Hoy la ciencia puede observar el cerebro en tiempo real:

EEG y fMRI revelan cómo distintas regiones se activan en estados de vigilia, sueño, meditación o trance.

• Teorías como la Teoría de la Información Integrada (Tononi) o el Global Workspace (Baars) intentan explicar cómo surge la experiencia consciente.

• Se exploran incluso hipótesis cuánticas (Hameroff & Penrose), aunque polémicas.


La neurociencia actual confirma lo que intuían las tradiciones: la conciencia puede expandirse, entrenarse y transformarse.


La historia de la conciencia es la historia de la humanidad buscando conocerse.

• Para los ancestros: un vínculo con lo invisible.

• Para Oriente: un camino de liberación. •

Para Occidente: un problema filosófico.

• Para la ciencia moderna: un desafío empírico.


Hoy sabemos que ningún enfoque por sí solo agota el misterio de la conciencia. Tal vez la riqueza está en reconocer que somos seres biológicos, simbólicos y espirituales al mismo tiempo.

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